Aterriza ‘Vanity Fair’
La familia Newhouse, primer editor de revistas americano invierte 12 millones en lanzar su célebre mensual en España.
Los directivos de la editorial Condé Nast en España tienen casi un año por delante y 12 millones de presupuesto para el lanzamiento de la revista Vanity Fair (…) En el mundo hay pocos editores capaces de invertir más de 12 millones de euros en el lanzamiento de una revista para un público genérico de 40 millones de habitantes. Uno de ellos es Advance Publications (…) Invirtieron 18 millones de euros (3.000 millones de pesetas) en promocionar Glamour y ahora lanzan la mítica Vanity Fair, novena publicación del grupo en España (…)
Élites y celebridades
Los estudios de mercado le dicen a Condé Nast que hay hueco para vender 70.000 ejemplares mensuales de Vanity Fair, una revista para lectores interesados tanto por las vicisitudes de celebridades como artículos excelentes sobre la deriva de un Gobierno ó un reportaje a fondo contra la guerra de Irak como publicaba en diciembre la edición norteamericana.
Del Olmo está convencido de que la crisis de las revistas semanales tradicionales, derivada del éxito de los programas del corazón en televisión, amplía el hueco para publicaciones como Vanity Fair. En uno de los últimos viajes de S. I. Newhouse a España -ha vuelto estos días- le mostraron una pila de revistas con portadas dedicadas en su mayoría a Raquel Mosquera. “¿Quién es esa?” preguntó. No consiguieron detallarle su currículo. Del Olmo intuye que ahora “hay celebridades con méritos profesionales que renuncian a aparecer en revistas donde su protagonismo es relegado por los famosos del corazón“.
Las grandes exclusivas de una revista diferente
Vanity Fair era una revista que languidecía desde su creación a principios del siglo XX hasta que los Newhouse la relanzaron en 1983, una especialidad de los editores. Pero su verdadero despegue se produjo al nombrar a la prestigiosa periodista británica Tina Brown directora de la publicación, en la que permaneció hasta 1992 para dirigir New Yorker, otra publicación legendaria de Condé Nast. Brown convenció a las principales celebridades para que se dejaran retratar por grandes fotógrafos como Annie Leibovitz y contrató a los mejores escritores en lengua inglesa. Rompió moldes al publicar en una portada la imagen desnuda de la actriz Demi Moore embarazada en 1991.
El tono rupturista, siempre dentro de una exquisita edición, lo ha mantenido su sucesor, el canadiense Craydon Carter, que tiene en su haber dos grandes exclusivas: la publicación en 1996 por la periodista Marie Brenner de un informe sobre los aditivos que las tabaqueras introducían en los cigarrillos para generar adicción al tabaco y la revelación en mayo de 2005 de la identidad de W. Mark Felt como la garganta profunda que transmitió a los periodistas del Washington Post todos los detalles del caso Watergate que provocaron la dimisión del presidente Nixon en 1974.
































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