7 Feb 2011

Publicado por en Belleza, Bienestar, Cabello, Cuidados | 1 comentario

Belleza básica

¿Quién no se ha planteado, cada principio de año, unos nuevos propósitos de belleza? Todas nos cuidamos, pero sabemos que nunca es suficiente, y dejamos para otro momento nuestros cuidados de belleza más básicos. Te damos 10 claves sacadas de la Biblia de la Moda, Vogue.es,  para que tengas una piel perfecta y buenos hábitos de belleza:

Imagen de limpieza de cara

Hidratación

  1. Hidratación non stop. Es importanta aplicar un producto hidratante al menos dos veces al día y beber de 6 a 8 vasos de agua al día, de esta forma hidratamos la piel desde el exterior y desde el interior. Preservar la piel de la deshidratación es conservar su resistencia a las infecciones e irritaciones y mantener su buen aspecto, elasticidad y luminosidad. Hay quien opta por llevar un spray de agua termal en el bolso para evitar que la piel se reseque o se vuelva tirante a lo largo del día.

    Imagen de exfoliación

    Exfoliación - Vogue.es

  2. Operación limpieza. Cada mañana y cada noche hay que hacer una sesión de limpieza, para eliminar la polución, el humo del tabaco y de los coches, las partículas de polvo y otros agentes externos que la ensucian. Es una rutina que no te llevará más de 10 minutos cada día, y que consiste en limpiar la piel con un producto específico con PH no alcalino y un tónico, seguidos de tu tratamiento habitual. Tu piel te lo agradecerá.
  3. Protección solar. Basta usar un tratamiento de día que incorpore filtros UVA y UVB durante todo el año, incluso en invierno. De este modo evitarás un envejecimiento prematuro de la piel, y prevendrás posibles futuros daños, ya que el efecto de los rayos ultravioleta es acumulativo.
  4. Descansa. Cuando no descansas la piel adquiere un tono apagado, falta de luminosidad y ojeras. Si duermes por lo menos 7 horas al día, tu piel descansará, y con ayuda de un buen cosmético de noche, realizará las funciones de regeneración celular y de lucha contra los signos de la edad.
  5. Sin células muertas. No hay que olvidar la exfoliación en la rutina de cuidados corporales, y especialmente faciales. Usando un producto exfoliante adecuado a tu tipo de piel al menos una vez por semana, eliminarás las células mueras, mejorarás la microcirculación cutánea, evitarás la aparición de impurezas y será visible un estado general de tu cutis.
  6. Adiós a los malos hábitos. La mala alimentación, el alcohol, el tabaco, la falta de descanso… deterioran la piel y el resto del organismo, contribuyendo a la formación de radicales libres, los responsables de la oxidación y del envejecimiento. Trata de adquirir buenos hábitos y utiliza productos capaces de contrarrestar la acción destructora.
  7. Vitaminas antioxidantes. Los cambios de estación y las épocas de estrés son momentos en los que es recomendable tomar suplementos de vitaminas y minerales (vitamina C, E, y betacaroteno) y utilizar cosméticos que contengan antioxidantes de eficacia tópica (vitaminas C y E). Te ayudarán a neutralizar los efectos negativos de los radicales libres sobre la piel.

    Imagen de pirámide de los alimentos

    Alimentación sana

  8. Ejercicio habitual. No hace falta mucho: 3 sesiones a la semana de ejercicio aeróbico y hábitos diarios saludables como usar las escaleras en lugar del ascensor o caminar más. No te pongas objetivos demasiado exigentes o inalcanzables, ya que sólo servirán para desmotivarte. Se recomienda caminar 3 o 4 veces por semana, 30 minutos cada día (seguidos o en sesiones de 10 minutos).
  9. Equilibrio. Nutrición adecuada, suplementos específicos, ejercicio físico moderado, cuidados cosméticos, actitud positiva… La piel y el resto del cuerpo agradecerán algo de equilibrio en tu vida. La meditación, el yoga y otras técnicas como la biodanza te ayudarán a encontrar el equilibrio perfecto entre cuerpo y mente.
  10. Come sano. Una dieta saludable y variada te aportará múltiples beneficios. Es muy fácil, recuerda la pirámide alimenticia: dieta rica en frutas y verduras, cereales integrales, aceites vegetales, pescado, carbohidratos complejos bajos en gluten y proteínas no grasas. Incluye además ácidos grasos esenciales, como el omega 3, son drenantes y tienen múltiples beneficios antiinflamatorios.

Como ves, no hace falta mucho. Simplemente acostumbrarse a seguir buenos hábitos y a no dejarse caer en el abandono. Y recuerda: mens sana in corpore sano.

Fuente: vogue.es
  1. Saben parece que fuera fácil pero al momento del hacerlo se torna un poco largo, empezamos con tanta emoción, seguimos y no nos damos cuenta de cuando terminamos.

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