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Si y No de los Oscar 2011
Ayer se celebró la entrega de premios de los Oscar 2011. Unos de los eventos más esperados por los cinéfilos y, por qué no, por los amantes de la moda. Hacemos un análisis de las mejor vestidas y de los errores que muchas cometieron.
Hubo de todo un poco, aunque este año destacaron los outfit minimalistas, que muchas de las invitadas adornaron simplemente con un clutch. Todo en la gala pareció dominado por una austeridad que se reflejó tanto en los estilismos como en el trasncurso de la entrega de premios.
Las mejor vestidas
Como triunfadora indiscutible de la noche, Natalie Portman, que se llevó el ya esperado Oscar a mejor actriz. Las quinielas también apuntaban a que luciría un diseño de Rodarte, y así fue. Acompañó el modelo con unos pendientes de canutillo, a juego con las aplicaciones del vestido amatista, unas sandalias de Jimmy Choo, y un clutch discreto. Un look muy apropiado a su avanzado estado de gestación.
Quien también llevó un diseño ideal fue la jovencísima actriz Hailee Steninfeld, con un vestido de Marchesa y un estilismo muy apropiado a sus quince años. No habría sido conveniente vestir de largo ni de un color oscuro, por lo que el resultado fue prácticamente perfecto. Nicole Kidman y Sandra Bullock, como ganadoras de Oscar en otras ediciones, supieron estar al nivel. La primera escogió una creación de alta costura de Dior, de la colección primavera-verano 2009; un vestido increible y muy en su costumbre de no destacar con ningún color, excepto el naranja que lució en los zapatos. Sandra Bullock escogió el color fetiche de la noche, el rojo, con un diseño firmado por Vera Wang; el escote fue un acierto, dado que la actriz no tiene mucho pecho, y le favorecía y realzaba.
Del mismo modo, Gwyneth Paltrow supo aprovechar la falta de exuberancia para lucir un espectacular diseño metalizado de Calvin Klein que sólo alguien con su figura puede llevar; acompañó el outfit con un colorido broche a la cadera a juego con los pendientes. También rozaron la perfección las actrices Hilary Swank y Haley Berry, con sendos vestidos de escote palabra de honor y corte sirena. La primera de Gucci Premiere y profusión de plumas en la falda, y la segunda con un Marchesa de tul y color maquillaje que realzaba el envidiado tono de su piel. Otra que también levantó envidias fue la modelo Camile Alves, y no sólo por la compañía, su novio Matthew McConaughey, sino por el impresionante vestido que sólo alguien como ella puede lucir a pesar del escote de vértigo y el look minimalista.
Merecen un aplauso dos oscarizadas actrices como Jennifer Hudson y Helen Mirren. La primera, por el empeño que ha puesto hasta conseguir una figura espectacular tras perder 35 kilos; se enfundó en un vestido de tafetán de Versace que no hizo sino acentuar su belleza. La segunda, supo deslumbrar con un vestido de Vivienne Westwood muy acorde con su edad y su porte. Y por último, Mila Kunis, espectacular con una creación en malva de alta costura de la colección primavera-verano de Eliee Saab.
Entre las más espectaculares figuraba también la presentadora de la gala, Anne Hatthaway. No por su diseño de la alfombra roja, un Valentino en rouge que no llegaba a favorecerle del todo, sobre todo por el escote, sino por los modelos que sacó a lo largo de toda la gala, y con los que todos disfrutamos hasta los más mínimos detalles, como el peinado o las joyas. Los estilistas supieron estar a la altura de la actriz, que sacó adelante la gala, eclipsando en todo momento a su compañero de presentación, James Franco. La talentosa presentadora lució modelos de Givenchi, Armani Privé, Vivienne Westwood, Atelier Versace, Oscar de la Renta, Tom Ford, y hasta un esmoquin de Brian Atwood.
Qué retocaríamos
No todo fue perfecto, aunque muchas sí que intentaron estar a la altura. Podemos decir que hubo algunas que encontraron el vestido ideal, pero que no supieron complementarlo con las joyas o el peinado adecuados. Es el caso de Amy Adams, de L’Wren Scott, y Michelle Williams, de Chanel. Otras, como Anne Hathaway, de Valentino, y Jennifer Lawrence, de Calvin Klein, se decantaron por unos escotes demasiado aburridos a pesar de las dimensiones, ya que eran poco favorecedores.
En la línea del quiero-y-no-puedo estaban las que lucieron unos modelos muy bonitos pero que no terminaron de adaptar a sus necesidades. Scarlett Johansson, con un vestido de encaje color berenjena muy favorecedor y de escote en la espalda de Dolce & Gabbana, no acertó con el maquillaje ni con el peinado. Melissa Leo, que se hizo con la estatuilla a mejor actriz secundaria, llevó un diseño de Marc Bouwer de tela calada que podría haberle favorecido más con otros zapatos y un clutch. Annette Bening escogió un vestido cubierto de paillettes de Naeem Khan que le resultaba muy favorecedor, a no ser por el hecho de que la ropa interior, y en especial el sujetador de la actriz no ayudaba mucho a sujetar una figura con más edad que el resto de actrices. Sibi Blazic, mujer del oscarizado actor Christian Bale, llevó un diseño muy bonito que no acompañó con el peinado ni la caída de hombros.
A destacar
Nos encanta el original look de Helena Bonham Carter. La excéntrica actriz escogió un vestido de Colleen Atwood, diseñador del vestuario de Alice in Wonderland – que se hizo con la estatuilla en la categoría a mejor vestuario -, y lo completó con una original liga con la Union Jack que mostró a la prensa en alguna ocasión. Además, el bolso en forma de abanico fue todo un detalle muy acorde con todo el look. Hay quien criticó el atrevimiento de la actriz y su poco glamour, pero teniendo en cuenta de quién viene y que Helena es la mujer de Tim Burton, no es de extrañar, sino de aplaudir.
Quien no acertó con nada fue la actriz española Penélope Cruz. Hace poco que dió a luz a su primer hijo, y vino de acompañante de su marido, Javier Bardem, nominado a mejor actor. La española escogió un vestido granate de L’Wren Scott, con pedrería bordada a mano. El color espectacular, pero no acertó con el evento, ya que se fundía y camuflaba con la afamada alfombra roja. El escote y el corte del vestido no eran de lo más acertado, pues aunque se nota que la actriz ha trabajado su figura, está claro que no tocaba lucir modelo ajustado y con escote de vértigo – es bien sabido que el pecho de una madre también sufre cambios durante el periodo de lactancia -. Y por último el pelo, que Penélope parecía no controlar con el empeño de mantenerlo tras los hombros y que sólo conseguía empeorar el look.










